martes, 26 de abril de 2016

ESTE JUEVES SE PRESENTA ¡ESTO ES LA MARA, JOMITOS! EN PARADISO


Presentación a cargo de Anarella Velez y Oscar Estrada, reconocidos escritores y directores editoriales. El escritor Jorge Martínez Mejía compartirá el proceso de creación de esta novela que retrata el infernal y soterrado mundo en que viven los jóvenes en Honduras.

La presentación es a las 7:00 p.m. en los espacios de Paradiso, Café y Galería.


CAFÉ PARADISO es un establecimiento cultural donde se sirve y degusta el café, preparado de diferentes maneras y con la mejor materia prima.




lunes, 25 de abril de 2016

JORGE MARTÍNEZ MEJÍA PRESENTA ¡ESTO ES LA MARA, JOMITOS! EN LA CEIBA

Conmemorando el día del idioma se celebró en el Salón de Conferencias de La Universidad Nacional Autónoma de Honduras, en el CURLA, de la bella ciudad de la Ceiba, el IV Simposio de Literatura.




El evento fue coordinado por el Departamento de Español bajo la conducción de Manuel Martínez Galeano, Víctor Melgar y Murvin Andino; y se realiza cada año desde 2013 en honor al autor de Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes Saavedra.

En el IV Simposio se dieron cita los escritores Armando García y Jorge Martínez Mejía, cada uno con distintas ponencias. La celebración comenzó a las 2:00 p.m. y concluyó a las 5:30 p.m.
En el transcurso de cada ponencia, los asistentes al evento presentaron sus inquietudes. Llamó mucho la atención la conferencia de Jorge Martínez Mejía sobre el proceso de producción de su novela ¡Esto es la mara, jomitos! pieza importante de las letras hondureñas que se adentra en el mundo de las maras del que logra recuperar el código de lenguaje para mostrar las descarnadas vivencias de los jóvenes hondureños, víctimas y victimarios, de un fenómeno que ha marcado la vida de Centroamérica en los últimos veinticinco años.

La conferencia de Armando García versó sobre la huella que ha marcado la bella ciudad de La Ceiba en importantes escritores de distintas latitudes, dentro y fuera del país. El reconocimiento de la relevancia de Nelson Merren y el grupo La voz convocada, en la configuración de la literatura hondureña, y su marca en las nuevas generaciones de escritores.


Los escritores conferencistas fueron reconocidos con diplomas de participación y una suculenta cena en uno de los más exquisitos restoranes del trópico hondureño.



Jorge Martínez Mejía, en la mesa con Armando García



En el mural preparado para promover autores nacionales 





Una foto de grupo con Manuel Martínez Galeano, Murvin Andino, Jorge Martínez Mejía, Armando García y Luis Martínez





El escritor y la ciudad, conferencia dictada por Armando García, profunda documentación y magistral sentido del humor.





El joven auditorio, atento de principio a fin, con inquietudes e interrogantes pertinentes. En primer plano, Manuel Martínez Galeano.




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lunes, 31 de octubre de 2011

¡ESTO ES LA MARA JOMITOS!








¡Esto es la mara jomitos! es el nuevo tìtulo del libro El mundo es un puñado de polvo, en su tercera edición. El cambio de título se debe a una consulta directa con una muestra de ciudadanos hondureños, urbanos, de distintas ciudades a quiénes se les abordó para conocer su interés en la publicación de la novela y a la vez, sus propuestas de sugerencias para el título. 
Al final resultó un título más directo y más ilustrativo del propio imaginario de la comunidad urbana.

En ¡Esto es la mara jomitos! Jorge Martínez Mejía, el autor, se ha sumergido en el mundo de los jóvenes que viven en la mara. Ha visitado y desmontado los códigos de su comunicación para construir un universo similar. El autor se esfuerza por mostrarnos a sus jóvenes personajes circunscritos a un espacio y a un momento concreto en la historia contemporánea de Honduras. Una colección de vivencias violentas de seres sumergidos, atrapados en su microhistoria, a la manera de un enjambre de moléculas que se entrechocan y mueren en el afán de encontrar caminos que únicamente les lleva a la muerte. En el lenguaje está la vida, la vivencia, la experiencia confusa de la vida. En cada ramalazo de imágenes se pone de manifiesto un fragmento de vida que fue real, histórica, sangre común y corriente que brilló y se apagó en un abrir y cerrar de ojos. No es un exceso de realidad, ni un afán desnaturalizado por revivir la anécdota o esta dramática historia de la juventud hondureña. Solo es que esto es la mara, uno de los testimonios más inquietantes de la literatura hondureña de los últimos tiempos.

domingo, 16 de octubre de 2011

EL MUNDO ES UN PUÑADO DE POLVO EN ESTADOS UNIDOS

¡¡¡Ya tengo lo que quería jejejjejejjeje!!!!



En los Estados Unidos reportan la lectura de El mundo es un puñado de polvo, Edgar Alexis Castro, Carolina Rivera y otros amigos de las letras hondureñas...

Gracias estimados y queridos míos...


Un abrazo de JMM

sábado, 8 de octubre de 2011

¡Esto es la mara jomitos! en Tegucigalpa








La primera edición del libro El mundo es un puñado de polvo, ahora ¡Esto es la mara jomitos!, en la primera presentación en el salón principal del Centro de Cultura Española en Tegucigalpa (CCET) se llevó a cabo la presentación de El mundo es un puñado de polvo, del escritor hondureño Jorge Martínez Mejía. Ante un auditorio de al meno 70 personas, el autor presentó a sus acompañantes, el sociólogo Sergio Bahr y a la escritora Jéssica Sánchez quienes mostraron la obra desde diferentes enfoques. 

El local, uno de los mejor acondicionados de la ciudad capital, albergaba una magnífica exposición de arte grafiti que permitía un marco visual urbano muy adecuado para la obra en mención. Jorge Martínez Mejía leyó algunos de los capítulos de su novela después de presentada por Bahr y Sánchez. Los textos fueron aplaudidos por el auditorio y dieron paso a un interactivo conversatorio que se orientó particularmente a las implicaciones sociales de la obra, su calidad literaria y la necesidad de proyectar la vida urbana en el arte contemporáneo de Honduras.

Al evento se hicieron presentes algunos escritores reconocidos como José Luis Quesada, Nelson Echenique, Juan Carlos Caffoll, Divina Alvarenga, Karen Valladares y Natalie Roque.

El evento fue cubierto por algunos medios de televisión, radio y prensa.

A continuación algunas gráficas de la autoría de Karen Valladares. 

martes, 27 de septiembre de 2011

¡Esto es la mara jomitos!










Por Anarella Vélez



Jorge Martínez Mejía, poeta y promotor cultural, nos sorprende nuevamente con la publicación de su primera  novela  ¡Esto es la mara jomitos!  El  narrador desarrolla su obra moviéndose  entre  las grandes corrientes de la literatura realista,   social urbana y el  realismo sucio,   consiguiendo  retratar, sin concesiones,   el fenómeno de las pandillas y las maras en Honduras.

La opción estética de Martínez Mejía  para desarrollar su propuesta narrativa le permitió abordar la marginalidad social, la fatalidad, las vidas que se viven fuera del sistema.  Personajes desintegrados socialmente pero con un sentido de pertenencia al grupo del que forman parte y con el que se identifican hasta la muerte.

Relato ético-estético en el que los elementos se configuran con la única ética posible, aquella de quiénes  han sido degradados por la sociedad (En La caída: “Vos te apartás del presupuesto nacional, te hacés a un lado, pero siempre te tragan, sos un delicado bocadillo rosa, una minúscula campana avivando la fiesta, un polvillo suave y negro cayendo en la mesa blanca del canciller que navega en la nube de la fraternité. ”).

En esta narrativa los elementos van configurándose como en la realidad misma, aparentemente inconexa, artificialmente caótica. Ahí se va hilando finamente el mundo devastado y hostil en el que viven los jóvenes que se agregan a las maras. Quedan retratadas las raíces rurales de muchos de sus integrantes (Mamombella, el origen del Payaso) los profundos lazos con las madres y las abuelas, pues en esas relaciones signadas por el patriarcado, el padre está ausente.

El Payaso nos relata, en primera persona, sus recuerdos infantiles y adolescentes. Sus relaciones familiares y el modo en que estas le signan. De su padre tiene  presente cómo le surgió el odio por el abandono y a quien culpa por la enfermedad y muerte de su madre. Él es el artífice de las desgracias de su  única y verdadera familia,  su madre y su abuela.

Sin duda Martínez logra recrear los imaginarios de las/os jóvenes que habitan los barrios marginales, óptimo caldo de cultivo para la conformación de las maras y pandillas. La mayoría de sus miembras/os provienen de ese medio natural,   del ámbito rural, con una geografía sin fronteras,  de calmados contrastes, en el que imperan  tradiciones y estructuras sociales más sólidas y  en el que los cambios no son  rápidos ni profundos y en donde los valores permanecen inmutables.

Las dificultades del tránsito del campo a la ciudad está narrado sin artificios, con ternura y poesía. Pone en el escenario las inciertas estructuras urbanas, sus discontinuidades,  el nuevo espacio arquitectónico que impone  conductas antes desconocidas y que reproducen la alteración en las relaciones interpersonales y con el nuevo medio ambiente.   Estímulos nuevos que le imponen un dinamismo diferente a la vida.

Poco a poco van apareciendo nuevos personajes con una visión diferente del mundo,  en el espacio urbano cambia su destino y se enfrenta permanentemente a la aventura.  Sin aquiescencias de ninguna índole  aborda las asperezas de la vida, ante la violencia desatada en el ambiente cotidiano de las maras.

La particular atención del autor a  la marginación de los empobrecidos, el abuso de poder,  las diferencias de clase, y la injusticia le dan fuerza al relato.  Ante cada nuevo capítulo nos ataca la incertidumbre, la inevitable sensación de estar de  cara a  una aventura. Sin duda el lector se encuentra  ante una de las novelas de carácter social mejor logradas,  tanto   por  su técnica como por  el tratamiento del tiempo y  sus intenciones. Enhorabuena Jorge Martínez Mejía, buenos tiempos para la creación en nuestra Hibueras.


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domingo, 4 de septiembre de 2011

¡Esto es la mara jomitos!: dos capítulos en Diario Tiempo





Por: Giovanni Rodríguez





Eso que suele decirse de que Honduras es un país de novela sin novelistas parece haber empezado a cambiar. La novela “ ¡Esto es la mara jomitos!” de Jorge Martínez Mejía, de la que a continuación presentamos dos capítulos, aborda el tema de las “maras” en Honduras desde la perspectiva de unos muchachos que están en el centro de ese mundo lleno de violencia y miedo. Publicada recientemente por la editorial Grado Cero, esta novela propone una lectura diferente acerca de este grupo social.



EL ASALTO 

El asalto lo hice en una joyería. Sólo estaba una señora, ya vieja la ruca, y un niño como de cuatro años. Íbamos tres bróderes, todos tranquilos y tumbados los tres bróderes.

 Acababan de abrir el negocio, una casa de empeños. Los bróderes sabían que la ruca tenía plata, pues, ya la habían guachado a la ruca, aunque los bróderes decían que la ruca casi no salía, pero que sí tenía plata. Sólo dejamos pasar un poquito el tiempo y entramos con el pase de comprar un fresco, pero ya sabíamos a qué íbamos.

La ruca no quiso soltar las cosas de entrada. Cuando sacamos los mazos sólo era cagazón, pero juraba que no tenía nada. El Payaso y los bróderes se quedaron con ella y yo me metí adentro del cuarto grande. Ahí fue que vi al cholito envuelto en unas cobijas y lo agarré y se lo llevé a la vieja para que soltara las prendas.

Entonces le metí la pistola en la boca al güirro y la ruca cagada, llorando, ¡Aquí no hay nada! –Decía-, pero güevos, los bróderes no se equivocaban. Entonces tiramos a la ruca al suelo y un broder le tuvo que poner el mazo en la cabeza para que se calmara. Hicimos el cateo: Diez libras de oro, seis mil bolas en billetes de quinientos, cuatro pistolas y otras pendejadas que nos metimos en las bolsas.

Afuera nos esperaba un carro que los bróderes habían dicho que lleváramos, era un carro blanco, turismito el carrito, bien bélico con una bazuca de ocho pulgadas, niquelada la bazuca y unos pijas de parlantes que le zumbaban. Nos fuimos con los bróderes cuando se nos atravesó un carro.

El Payaso se bajó del carro y les hizo varios pijazos, entonces yo me saqué el mazo que llevaba, me salí del carro y me fui directo para el carro que nos atravesaron y les descargué todo el cargador, los rusié a tiros, volaron los pedazos del vidrio.

Yo no sé si esos bróderes que iban en el carro murieron, yo sólo les descargué la pistola y nos fuimos. Antes, los otros dos vatos se habían ido y cuando escucharon los tiros creyeron que era a nosotros que nos habían tiroteado. Íbamos alegres porque íbamos minados con las cuatro pistolas y las diez libras de oro. La onda fue en Río Lindo.

Los vatos de la pandilla tenían ese trance, pero ellos no lo podían hacer porque la gente los conocía, por eso nos llamaron para que nosotros les hiciéramos el paro, por eso los bróderes nos pidieron a nosotros que fuéramos. La mitad para la pandilla y la mitad para nosotros.

A cada uno nos dieron diez mil bolas y un arma y anduvimos tirando barrio un buen rato en Cabañas porque con esos bróderes ya sabíamos que todo paro nos traía buena onda. El güirrito que te digo ni se despertó, dormido se quedó, a saber con qué putas estaba soñando, pero la ruca sí estaba cagada.



EL CUERPO


El cuerpo sin vida del Payaso, al igual que cientos de cuerpos de jóvenes durante estos años, estaba tirado en la calle. Similar a otro muerto. Ninguna inquietud despertó en nadie. Estuvo tirado cerca de un charco en el extremo oeste de la colonia Rivera, en la vuelta de la calle principal, cerca de la escuela. Algunos niños que regresaban de la escuela miraban el cadáver del Payaso sin darle ninguna importancia, pasaban de lado, apenas viendo de reojo.


Cerca de treinta minutos muerto y nadie venía a tirar una lágrima ni a preguntar nada. Tenía aproximadamente unos veinticuatro años, de tez trigueña y quizás entre un metro con sesenta y cuatro centímetros de estatura. Uno de los zapatos estaba cerca de la cabeza detrás de la cual se miraba una mancha oscura de sangre.

El dorso del cuerpo estaba semidesnudo y de la tetilla manaba un grueso hilo de sangre empozado por la parte baja del pecho. El reloj de plástico aún estaba en el puño marcando un  tiempo perdido, siguiendo un curso impreciso pero inexorable.

Algunos gritos se oían, quizás venían desde el billar en donde en innumerables ocasiones el Payaso, vivo aún, jugaba deleitando a sus aleros con sus ocurrencias. Las mismas calles calladas y ciegas que lo vieron llegar hacía diez años ahora lo despedían de la misma manera, sin mirarlo y sin decirle ni una sola palabra. Ninguna señal, ningún extraño vecino quiso complicarse la vida preguntando nada sobre aquel cadáver.

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EL AUTOR

Jorge Martínez Mejía (Las Vegas, Santa Bárbara, 1964) dirige la editorial Grado Cero y edita la revista Metáfora. Ha publicado los libros de poesía “Papiro” (2004) y “Las causas perdidas” (2010). “ ¡Esto es la mara jomitos!” es su primera novela.